Un ejemplo clásico es la terapia de médula ósea para combatir el cáncer. Además de las células provenientes de la médula ósea, se pueden utilizar muchas otras células en la terapia celular, incluidas las células sanguíneas y las provenientes de tejido sólido maduro e inmaduro. El tratamiento con células madre es un tipo de terapia más reciente que emplea, concretamente, altas concentraciones de células madre muy específicas para tratar una afección médica.
         
  :: HISTORIA

     
  La ciencia que sustenta la tecnología con células madre adultas      
   
  La medicina del transplante de órganos/celular      
       
         
  :: CÉLULAS MADRE ADULTAS CONTRA CÉLULAS MADRE EMBRIONARIAS      
 

Las células madre son células primitivas, no especializadas, que tienen la capacidad de dividirse durante toda la vida y de diferenciarse en células maduras y especializadas. Según su origen, las preparaciones con células madre humanas se denominan células madre embrionarias o adultas.

Las células madre humanas embrionarias se obtienen de los blastocitos humanos desde 1998. Son pluripotentes, es decir que pueden convertirse en cualquiera de las más de 200 clases de células diferenciadas conocidas del cuerpo humano. Sólo pueden obtenerse de un embrión de etapa muy inicial. Es por ello que se extraen durante los cinco días postconcepción.

Las células madre adultas, también conocidas como células madre somáticas, existen en muchos tejidos del cuerpo humano (in vivo) a cualquier edad posterior al nacimiento (desde recién nacidos hasta adultos). Constituyen el mecanismo propio del cuerpo para la regeneración y el reemplazo de tejidos destinado a reparar un daño específico o el deterioro normal. Son bastante poco frecuentes en comparación con los otros tipos de células y por lo general son difíciles de identificar, aislar y purificar. Se identifican más fácilmente por marcadores de proteínas en su superficie, tales como CD34 en células madre hematopoyéticas (HSC), característicos de células madre adultas.

Se han estudiado las células madre de la médula ósea desde los años 60 y se utilizan clínicamente de modo habitual para restaurar diversos componentes sanguíneos e inmunológicos en la médula ósea de un paciente mediante un transplante después de la quimioterapia o la radioterapia.

     
 

 
 
Existen dos clases principales de células madre dentro de la médula ósea:
:: las hematopoyéticas (HSC): generan la sangre y las células inmunológicas.
:: las mesenquimales (MSC): generalmente forman el hueso, el cartílago, la grasa y el músculo.
     
       
         
  :: TERAPIA CON CÉLULAS MADRE ADULTAS      
 

La terapia con células madre es un tratamiento que utiliza este tipo de células para regenerar o inducir la reparación del tejido dañado.

Los beneficios clínicos posibles y comprobados son la base del fuerte interés en la terapia con este tipo de células. En 1968, se utilizó por primera vez la médula ósea para obtener células madre hematopoyéticas con el objetivo de realizar un transplante para regenerar la sangre y el sistema inmunológico de un paciente. En la actualidad, han habido casos exitosos de tratamientos con células madre adultas en más de 90 indicaciones en los que se utilizó la médula ósea y la sangre periférica (aquella que circula en el cuerpo) como fuente de HSC, desde distintos tipos de cáncer (en los que es el estándar de tratamiento para diversas enfermedades), hasta infartos de miocardio (tras un ataque cardíaco).

Por otro lado, diversos productos con MSC se encuentran en la etapa de ensayo clínico. Los recientes desarrollos científicos y clínicos demuestran que cuando se liberan MSC en el organismo a una cantidad terapéutica, las células tienen la capacidad de ubicarse y desplazarse hacia los sitios donde existe una lesión del tejido. Una vez allí, responden a señales locales de las células enfermas y liberan proteínas y otros compuestos que pueden tener un efecto beneficioso a nivel local. Estos compuestos liberados, a su vez, ayudan a reducir la inflamación y convocan a la zona a las células y moléculas propias del paciente, que luego llevarán a cabo la reparación y el reemplazo de tejidos.

Al menos 300 millones de personas en los Estados Unidos, la Unión Europea y Japón sufren de afecciones médicas que podrían verse aliviadas con terapias de células madre actualmente en desarrollo. El éxito de la terapia medular está fomentando que muchas investigaciones y tecnologías comerciales se centren en identificar otros tipos de células madre no provenientes de la médula, que pueden estar disponibles de manera más rápida para diversos pacientes. Otros ejemplos de otras fuentes de células madre adultas, se puede mencionar el tejido y la sangre del cordón umbilical, la placenta e incluso el tejido adiposo.

Asimismo, las células madre adultas se utilizan en la actualidad para mejorar otros métodos médicos comprobados para tratar enfermedades y la degeneración de órganos, como la quimioterapia, los medicamentos farmacéuticos, los transplantes de órganos y las estructuras ortopédicas.

Con los continuos avances en la industria, la terapia con células madre adultas está preparada para convertirse en uno de los métodos más efectivos y rentables de tratamiento médico, dado que saca provecho del programa de curación natural del cuerpo para restaurar la función de los tejidos.