La terapia con células madre es un tratamiento que utiliza este tipo de células para regenerar o inducir la reparación del tejido dañado.
Los beneficios clínicos posibles y comprobados son la base del fuerte interés en la terapia con este tipo de células. En 1968, se utilizó por primera vez la médula ósea para obtener células madre hematopoyéticas con el objetivo de realizar un transplante para regenerar la sangre y el sistema inmunológico de un paciente. En la actualidad, han habido casos exitosos de tratamientos con células madre adultas en más de 90 indicaciones en los que se utilizó la médula ósea y la sangre periférica (aquella que circula en el cuerpo) como fuente de HSC, desde distintos tipos de cáncer (en los que es el estándar de tratamiento para diversas enfermedades), hasta infartos de miocardio (tras un ataque cardíaco).
Por otro lado, diversos productos con MSC se encuentran en la etapa de ensayo clínico. Los recientes desarrollos científicos y clínicos demuestran que cuando se liberan MSC en el organismo a una cantidad terapéutica, las células tienen la capacidad de ubicarse y desplazarse hacia los sitios donde existe una lesión del tejido. Una vez allí, responden a señales locales de las células enfermas y liberan proteínas y otros compuestos que pueden tener un efecto beneficioso a nivel local. Estos compuestos liberados, a su vez, ayudan a reducir la inflamación y convocan a la zona a las células y moléculas propias del paciente, que luego llevarán a cabo la reparación y el reemplazo de tejidos.
Al menos 300 millones de personas en los Estados Unidos, la Unión Europea y Japón sufren de afecciones médicas que podrían verse aliviadas con terapias de células madre actualmente en desarrollo. El éxito de la terapia medular está fomentando que muchas investigaciones y tecnologías comerciales se centren en identificar otros tipos de células madre no provenientes de la médula, que pueden estar disponibles de manera más rápida para diversos pacientes. Otros ejemplos de otras fuentes de células madre adultas, se puede mencionar el tejido y la sangre del cordón umbilical, la placenta e incluso el tejido adiposo.
Asimismo, las células madre adultas se utilizan en la actualidad para mejorar otros métodos médicos comprobados para tratar enfermedades y la degeneración de órganos, como la quimioterapia, los medicamentos farmacéuticos, los transplantes de órganos y las estructuras ortopédicas.
Con los continuos avances en la industria, la terapia con células madre adultas está preparada para convertirse en uno de los métodos más efectivos y rentables de tratamiento médico, dado que saca provecho del programa de curación natural del cuerpo para restaurar la función de los tejidos.
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